11.11.17

LOS OCHENTA Y NUEVE AÑOS

Estas son las novedades
Que tengo para estos casos,
Y es que los ochenta y nueve,
Van a ir marcando mis pasos.

Tendré que ponerme serio,
Y marcarles un control,
Porque si se me desmadran…
¿Cómo los frenaré yo?

Si encontrara la fórmula
De tenerlos dominados,
Les diría: no corráis tanto,
Que me vais atragantando.

A pesar de que las ciencias,
Adelantan tanto y tanto,
No han llegado a dominarlo,
Y frenarles algún tanto.

Así que iremos viviendo,
Con la lucha y la existencia
Que aunque no pueda arreglarlo,
Ya tengo algo de experiencia.

Los años, los cuentas solo;
Pero solo nunca estás
Y es que con buena familia,
Muy bien respaldado estás.

En este capítulo yo,
Nunca me puedo quejar,
Me atienden mejor que quiero,
Y esta es la pura verdad.

Ya no quiero contar más,
De estos buenos privilegios;
Que se mantengan así,
Y no cambien de criterio.

Tengo que ir despidiéndome,
Aunque no quisiera hacerlo,
Y es que en las despedidas,
Siempre hay causas de recuerdos.

Pues así termino ya ,
Y ya veis como me dejan….
Los ochenta y nueve años…
Y la verdad que algo pesan.

Quedando muy satisfecho
De los que de mi se acuerdan,
las más expresivas gracias
De Manuel, “EL SEBASTIÁN”

( MANUEL TOMEO LERIN )
11 del 11 del 2017

11.1.17

81 AÑOS

Los ochenta ya pasaron,
Pero esto no queda aquí,
Ahora son ochenta y uno
Los que debo de asumir.

Nada de contemplaciones,
Que cumplan con su misión,
Viajan en tren de la vida,
De estación en estación.

Porque que los quiera o no,
Me siguen acompañando,
Aunque nunca he de saber,
De qué forma y hasta cuando.

Como hay que seguir así,
No miremos hacia atrás,
El horizonte es muy amplio,
Todo es cuestión de acertar.

Y es que nuestro pensamiento,
Siempre suele ser el mismo,
Porque aun somos conscientes
De afrontar el destino.

Yo voy pasando así el tiempo,
Con mi vivir cotidiano,
Y si en familia falta algo,
Todos me echan una mano,

¿Cómo no he de estar contenta
con el trato que recibo?
Y es que saben comprender,
Que por ellos mes desvivo.

Estas son nuestras maneras,
De ir trampeando el tiempo,
Siempre con buenos deseos,
Nada de historias ni cuentos.

Pues ya que este caminar
Lo hacemos pasito a paso,
Si viene algún contratiempo
Lo mejor es no hacerle caso.

A veces se da importancia,
A lo que muy poca tiene,
Y es mejor pensarlo bien
Que todo solución tiene.

No quiero casaros más,
Intento no ser pesado,
El destino ha de llevarnos,
Por su sendero marcado.

Con sus ochenta y un años,
Esta Carmen no se olvida,
Que con quien de ella se acuerda,
Siempre es muy agradecida.

Pequeña dedicatoria,
Para tan grande misión,
Pero hay pequeñas cosas,
De grande repercusión.

Manuel Tomeo Lerín
El Sebastián

11/1/17

11.11.16

LOS 88 AÑOS

LOS 88 AÑOS
No me he planteado mucho, 
la manera de llegar, 
pero como si tal cosa 
ochenta y ocho años ya están 

¿Dónde debo colocarlos 
para que estén bien comodos?
A ver si encuentro el sistema 
de estar a gusto todos.

Parece que aún hay arrestos 
pero las fuerzas flaquean 
y si no te sobrepones 
¡ojo! que se te apoderan 

Demos a la flojedad desprecio 
y echemos cuerpo adelante 
de cobardes no hay escritos 
siempre triunfa el buen talante 

La vida tiene sus reglas, 
no las podemos cambiar, 
mucho ya las han cumplido 
y al resto nos llegarán.

¡Qué pretensiones se tienen 
con la juventud por guía!
Pero nos marcan las pautas 
el gran reloj que es la vida. 

Pues a vivir con deseos, 
que el ánimo hace milagros 
y mientras se pueda hacer 
es cuestión de disfrutarlo. 

Ochenta y ocho años ya 
cumplidos, ni más ni menos.
Ahora es cuestión de esperar 
y a ver los que añadiremos.

La vida siempre se quiere 
aunque a veces es ingrata,
pero el mundo está hecho así 
y a ver cómo y quién lo cambia.

Y como en él estamos 
en él así hay que vivir,
comprensión y entendimiento 
son las normas a seguir 

Como voy diciendo siempre, 
en la cuestión familiar,
me siento muy satisfecho 
y no debo pedir más.

Muy importante en familia 
es tener buena armonía 
que el trato y la relación 
lo mejoran cada día.

Por eso siguiendo así 
y cada vez mejorando 
con que no pongamos fecha 
ni digamos hasta cuándo.

Muchas gracias para todos 
de los que de mí se acuerdan 
Manuel Tomeo Lerín 

o también el Sebastián.

Manuel Tomeo Lerín
El Sebastián

11.1.16

OCHENTA CUMPLEAÑOS DE CARMEN

De Manuel para Carmen

Creí que alguien me llamaba,
Y pregunté ¿Qué desea?
Dijo: Le traigo ochenta años,
¿Me los llevo o se los queda?

Me los quedo, me los quedo.
Los esperaba hace tiempo,
Y es que en este nuestro mundo,
Todo llega en su momento.

Ahora intentaré cuidarlos,
De la manera mejor,
Que aunque ya son pesaditos,
Les pondré ánimo y valor.

Procuraré conservarlos,
Que para eso son míos
Y tenerlos controlados,
No quiero que me armen líos.

Espero que se comporten,
Como han hecho hasta ahora,
Pero una cosa es deseo,
Y otra gobernar la historia.

Ochenta años que “no es paja”,
Pero si como ahora siguen,
no me hacen ningún estorbo,
Pesan si, más nada piden.

Y es que al tener este “muro”,
De protección familiar,
Me siento como en mi casa;
El dicho en “mí “ es la verdad.

Es factor muy importante,
El vivir y convivir;
Si es posible entre los tuyos,
Nada más puedes pedir.

Por ahora lo voy haciendo,
Con mucha normalidad,
Y es que el saber entenderse,
Es asunto principal.

Conque así vamos pasando,
Y siguiendo a nuestro ritmo;
La vida brinda ocasiones
Para elegir el camino.

Por tanto hay que ir controlando,
Estos años adquiridos
Con la experiencia que tengo,
No he de encontrar obstáculos.

Gracias para quien se acuerda,
De mis fechas señaladas;
Once de enero y ochenta años
Que en mi mente no se olvida.

Barcelona, a 11 de enero de 2016
Manuel Tomeo

11.11.15

LOS 87 CUMPLEAÑOS

Los 87 cumpleaños

Voy a ir directo al grano,
Para que no haya engaños:
Y esta es la pura verdad,
Hoy cumplo ochenta y siete años.

Siguen pasando los dias,
Sin prisa pero sin pausa;
Y esto son las consecuencias,
Y el motivo de la causa.

Porque queramos o no,
No hay quien detenga el tiempo,
Y así se acumulan años,
Y yo ya voy dando ejemplo.

En este camino estamos:
Y mientras pueda contarlo,
Es una satisfacción,
Para poder disfrutarlo.

Y yendo a lo familiar,
Yo nada puedo pedir,
Me tratan mejor que quiero;
Y así ¿qué más voy a exigir?

Nada, seguir la corriente,
Que cuando a gusto estas,
Conformarse en lo que tienes,
Da mucha tranquilidad.

En la familia no hay leyes;
Ha de haber entendimiento,
Amor, cariño, respeto
Y un buen comportamiento.

Anda con estas normas,
Siempre está llano el camino,
Porque al no hallar obstaculos,
Se acepta bien el destino.

Pues ya no doy mas la lata:
Solo es por agradecer,
A los que de mí se acuerdan,
Y a los demas ¿qué he de hacer?

Sirva esto de conclusión:
Yo creo que vale ya;
Un abrazo para todos,
De Manuel "el Sebastian".

Manuel Tomeo Lerin

11/11/2015

9.5.15

MIS SENTIMIENTOS. (PARA CARMEN)

Contemplando estoy las flores,
Sentado  aquí en el sillón,
Y me digo yo a mí mismo:
¡QUÉ BONITA ES LA ILUSION!

 
 Hay para estar satisfecha,
Con esta demostración;
Has recibido unas rosas,
Signo de  aprecio  y amor.

 
 El mirarlas te da gozo;
Y analizando el deseo,
Te da un placer interno…
Que dice uno: “ni lo  creo.”
 
 
Por eso, estos  detalles,
Que salen del mas adentro,
Dinero no valen mucho,
Pero el valor es inmenso.

 
 Tú sabes agradecerlo
Y a  diario  lo demuestras,
Tus  obras no son pamplinas;
Lo tuyo son obras maestras.

 
 Que esta buena comprensión,
Se mantenga siempre así;
La vida es  muy agradable,
¡SI  LA  SABEMOS  VIVIR!

 
MANUEL  TOMEO
BARCELONA   23  DE  ABRIL   DE  2015

26.2.15

EL TOCINICO DE SAN ANTÓN


En nuestro  pintoresco y original pueblo de Alcaine, siempre hemos tenido costumbres o normas de convivencia para llevar las buenas relaciones entre la vecindad. En estas costumbres o normas estaba la de formar cofradías, que eran como un club de amigos.

Yo particularmente he conocido dos: La de los Santos Mártires (o habaneros) que la celebraban sus “cofrades” el día veinte de Enero (festividad de San Fabián y San Sebastián). Esta cofradía estaba  compuesta por los hombres que habían participado en la  guerra de Cuba (allá por los años 1898 o por ahí), personas bien conocidas en el  pueblo con  el cariñoso apodo o mote de los Habaneros. Lo curioso de esta cofradía es que salieron hacia Cuba el día veinte de enero y regresaron a España también el día veinte de enero (bonita casualidad ¿verdad?). Después a esta  cofradía se agregaron también los que combatieron en  la guerra de África (allá por los años 1920 y tantos). Disfrutando todos juntos en la misma fecha de conmemoraciones, con mucha  alegría y gran animación todos armoniosamente.

Pero hubo antes de esta cofradía otra, llamada de San Antón en honor a San Antonio Abad, (patrón de los animales), y se celebraba el día diecisiete de Enero. Lo disfrutaban con mucho entusiasmo y gran alboroto, porque ese mismo día empezaban los carnavales. El caso es que esta cofradía tenía una peculiaridad muy especial. Estos cofrades tenían la tradición, todos de acuerdo, de comprar un cerdico (un tocinico) allá por el final de la primavera. A este animal se le dejaba vivir a sus anchas, sin vacía fija donde comer, ni porquera (o casilla) donde dormir; todo lo hacía como buenamente quería o podía. Al andar siempre suelto, recorría todo el pueblo procurando alimentarse donde encontraba algo. Alguien le daba algún desperdicio de comidas, voluntariamente, pero más bien recibía algún garrotazo. La cuestión es que a trancas y barrancas vivía su medio año, más o menos el animalito, hasta que le llegaba su hora fatal. De aquí viene la leyenda que cuando una persona anda mucho por las calles, por aquí asomo por allá traspongo, sin una misión fija que  cumplir se le decía: “este se paice al tocinico de San Antón”. Total, que llegado el día señalado, había que sacrificar al “tocinico, cosa que se hacía; pero además de preparar todos los utensilios para guisarlo (sartenes, ollas, parrillas, leña, fuego y etc.). Con todo ya apunto de actuar, no se olvidaban de cumplir con  parroquia. Se celebraba una misa por todo lo alto, saliendo el cura bajo palio acompañado por seis “hacheros” con sus hachas encendidas (las hachas eran como unos grandes  cirios, como metro y medio de alto y grueso como el doble del palo de la bandera) y en procesión y rezando se daba la vuelta al pueblo.

Luego, con posterioridad a la procesión, unos a preparar la comida y otros a componer mesas y asientos hasta que llegaba el  momento cumbre. Mucho y bien comer del famoso “tocinico”, que también se regaba en abundancia con el buen vino cosechado y elaborado en el mismo pueblo por las gentes del lugar. Después, como es natural, bien comidos y bien bebidos, aflora el humor y la alegría, ya se empieza a cantar, más tragos y más juerga, hasta que al final de la tarde se organizaba un rondalla para dar la vuelta al pueblo parando de trecho en trecho a  cantar las animadas jotas  y además, remojar las gargantas por si se iban secando, que aquí todos querían cantar su “jotica”. Esta rondalla tenía la particularidad que en ella participaba las caballerías (caballos, mulos o machos como se les decía en el pueblo y los  burros), montados por sus propios dueños y además tapados con cubiertas de colorines u otras ropas bien floreadas que llamaran la atención que para eso era carnaval. Había que seguir manteniendo ese buen ambiente y al ir todos un poco más “cargadicos” de lo que marcan los cánones, cada uno soltaba su “¡viva esto¡” “¡viva lo otro¡” y algún exaltado (que en todas partes los hay) soltaba el improperio para hacerse el interesante y llamar la atención “¡¡viva San Antón¡¡ mecaguen el Copón¡¡” Más bien como dicho o por hacerse el gracioso y dejarse oír que por ofensa al clero ni a la iglesia. Terminada la vuelta al pueblo con la rondalla, se daba por terminada la fiesta.

Conque todos satisfechos por su buena faena, a esperar la llegada del año siguiente. Los enseres y utensilio de la cofradía y la fiesta (ollas, sartenes, parrillas y etc. además del palio, hachas, velas y demás cosas) se guardaba en  la sacristía de los cofrades que está o estaba frente a la sacristía del cura, o sea, a la izquierda del Altar Mayor. Este es el pequeño recuerdo de una  de las curiosidades o tradiciones, que se han vivido en nuestro singular y  muy queridísimo  pueblo.

Febrero  del 2015

Manuel Tomeo Lerin (El Sebastián)
                                                                                                                                                                                                 

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